Descifrando los Mecanismos Cerebrales de la Resiliencia al Estrés
La resiliencia se refiere a la capacidad que tenemos los seres humanos de conservar nuestra salud mental cuando nos exponemos a una experiencia estresante o traumática. La resiliencia es un proceso dinámico y continuo en nuestra vida, flexibiliza nuestro comportamiento y emociones aumentando nuestra capacidad de adaptarnos a una diversidad de escenarios adversos propios de la vida.
El principal objetivo de nuestro laboratorio es comprender los mecanismos cerebrales de la resiliencia, usamos diferentes aproximaciones experimentales en modelos animales e investigaciones en humanos. Tenemos un nuevo punto de vista sobre el origen de las enfermedades mentales relacionadas con el estrés, como los trastornos depresivos y ansiosos. Cuando el cerebro pierde su capacidad de resiliencia, el riesgo para desarrollar enfermedades mentales aumenta. Entonces, modular la resiliencia permitirá prevenir el desarrollo de enfermedades mentales y que los tratamientos que se usan actualmente funcionen mejor.
Usamos varias técnicas de laboratorio en nuestra investigación:
Comportamiento y registros electrofisiológicos in vivo: Esta tecnología permite estudiar durante el comportamiento la dinámica de la actividad de poblaciones de neuronas que regulan las emociones. Así es posible entender como se van afectando estas redes neuronales cuando se desarrollan comportamientos específicos en modelos animales de enfermedades psiquiátricas. Por ejemplo, podremos entender en esos modelos animales como los circuitos neuronales que regulan el ánimo se van afectando a medida que se desarrolla el comportamiento tipo depresivo y ansioso.
Modelos Animales Enfermedades Neuropsiquiátricas:
Nuestro laboratorio se ha especializado en desarrollar diversos modelos animales para estudiar las bases neurobiológicas de enfermedades psiquiátricas relacionadas con el estrés. Disponemos de modelos animales para estudiar el comportamiento tipo depresivo, la resiliencia y el efecto del estrés prenatal sobre las crías y las madres para obtener modelos de conductas tipo depresivas en la infancia y también poder estudiar la neurobiología de la depresión post-parto.
Neurofarmacología con Bombas Alzet:
Esta tecnología permite aplicar fármacos de manera crónica en el cerebro y analizar en el tiempo sus efectos específicamente a nivel de sistema nervioso central.
ELISA: Cuantificamos las hormonas del estrés (corticosterona y ACTH) en muestras de plasma.
Inmunofluorescencia y morfometría neuronal:
Estudiamos el efecto del estrés y fármacos sobre la localización y niveles de varias proteínas asociadas a la actividad neuronal (cFos), sistema endocanabinoides (CB1) y marcadores neuronales (PV+, GFAP, etc). Además realizamos histología básica para determinar la localización de los implantes que usamos (Tinción de Nissl) y la morfología de las neuronas (Tinción de Golgi).
Biología Molecular:
RT-PCR para analizar cambios de expresión génica.
Diariamente estamos sometidos a diversos peligros y amenazas las cuales afectan significativamente la fisiología del cerebro. El conjunto de reacciones biológicas asociadas al proceso de adaptación a estas amenazas es conocido como estrés. En este contexto, existen dos tipos de estrés: uno positivo llamado eustrés que esta asociado a cambios ambientales o estresores controlables, y otro negativo llamado distrés o estrés crónico que está asociado a estresores incontrolables y duraderos. El estrés crónico deteriora significativamente el cerebro, afectando la memoria y el procesamiento de las emociones. Estas alteraciones son un factor de riesgo muy importante en el desarrollo de los trastornos depresivos y ansiosos.
stress video1 from Stress on Vimeo.